26 de Octubre fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)

En 1859, un hombre de negocios suizo llamado Henri Dunant, quedó horrorizado ante la visión de miles de soldados heridos que yacían en el campo de batalla de Solferino, en el norte de Italia. Inmediatamente, instó a la población local para que acudiera y ayudara a los soldados de ambos bandos.

En 1862 publicó la obra Recuerdo de Solferino, en la que hacía dos solemnes llamamientos: en primer lugar, que se formaran, ya en tiempo de paz, sociedades de socorro cuyo personal de enfermería se mantuviese preparado para intervenir en tiempo de guerra; y en el segundo lugar, que los voluntarios encargados de asistir a los servicios médicos del ejército fueran reconocidos y protegidos en virtud de un acuerdo internacional.

Estas ideas no tardaron en materializarse en lo que nació con el nombre de Comité Internacional de Socorro a los Militares Heridos, que más tarde pasó a llamarse Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Tras una invitación del Comité Internacional, representantes de 16 países y 4 instituciones filantrópicas se reunieron en 1863 en una conferencia internacional en Ginebra. Este acontecimiento impulsó la fundación de la Cruz Roja como institución el 26 de octubre de 1863 en una conferencia internacional en Ginebra.

Este acontecimiento impulsó la fundación de la Cruz Roja como institución el 26 de octubre de 1863. Henri Dunant y varios miembros del Comité querían además que se reconociera internacionalmente a la Cruz Roja y sus ideales y que se aprobara un convenio para garantizar la protección de los servicios médicos en el campo de batalla.

Con tal finalidad, el Gobierno suizo decidió convocar una conferencia diplomática, que tuvo lugar en Ginebra en 1864. Participaron los representantes de 12 de países y se aprobó un tratado, preparado por el Comité Internacional y titulado «Convenio de Ginebra para el mejoramiento de la suerte de los heridos en los ejércitos en campaña». Este acuerdo fue el primer tratado de derecho internacional humanitario. En esta conferencia se aprobó además un marco jurídico que sentó algunos fines fundamentales de la Cruz Roja: acción efectiva de socorro a los heridos; los vehículos y el personal sanitario deberían ser considerados y respetados como neutrales; y además deberían ser protegidos en los conflictos bélicos.

En 1921, el Comité Internacional de la Cruz Roja adoptaría cuatro principios: caridad, universalidad, independencia e imparcialidad. Tras la Segunda Guerra Mundial, una nueva conferencia diplomática deliberó durante cuatro meses antes de aprobar los cuatro Convenios de Ginebra en 1949, en los que se incluyeron, por primera vez, disposiciones relativas a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra y que serían completados en 1977 con dos protocolos adicionales vigentes en la actualidad.

En 1965, en la XX Conferencia Internacional de la Cruz Roja se definieron y aprobaron los siete principios fundamentales actualmente en vigor: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.

El emblema de la Cruz Roja-una cruz griega roja sobre fondo blanco- fue elegido como reconocimiento a la labor del suizo Dunant, basándose su diseño en la bandera de su país.

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