Escuadrón de barcos de guerra de EEUU es desplegado hacia Corea del Norte.


 

Estados Unidos ordenó esta semana el despliegue de un grupo de barcos de guerra hacia la península de Corea.

Un portaaviones y otros buques de guerra con una masiva capacidad de ataque conforman el Grupo de Ataque Carl Vinson de la Armada estadounidense. El grupo ha sido desviado hacia esa zona en medio de una creciente preocupación por el irresponsable programa nuclear de Corea del Norte.

El Comando del Pacífico de Estados Unidos (USPACOM) describió el despliegue de la agrupación -que ahora se dirige hacia el occidente del Pacífico- como “una medida prudente para mantenernos preparados en la región”.

El presidente Donald Trump dijo recientemente que Estados Unidos está listo para actuar individualmente para enfrentar la amenaza nuclear de Corea del Norte y que EE.UU. “resolverá” el problema nuclear de Corea del Norte “con o sin China”.

El vocero del USPACOM, Dave Benham dijo que “la amenaza número uno en la región continúa siendo Corea del Norte, debido a su irresponsable y desestabilizador programa de pruebas nucleares y su búsqueda de una capacidad cada vez mayor en armamentos nucleares”.

El Grupo de Ataque Carl Vinson está formando por un portaaviones, dos destructores de misiles guiados y un crucero de misiles guiados y fue desviado de Singapur hacia el occidente del Pacífico.

Además de que cuenta con una enorme potencia de ataque, el Grupo tiene la capacidad de interceptar misiles balísticos.

Originalmente el Carl Vinson tenía programado hacer escalas en Australia, pero se ordenó desviar su trayectoria hacia el Pacífico occidental, donde recientemente estuvo llevando a cabo ejercicios militares con la Armada de Corea del Sur.

Corea del Norte ha estado realizando varias pruebas nucleares y los expertos creen que tiene otras preparadas como parte de sus intenciones de desarrollar una ojiva nuclear con suficiente alcance para llegar a Norteamérica.

Esta semana Pyongyang probó un misil balístico de medio alcance desde su puerto oriental de Sinpo hacia el Mar de Japón.

La prueba, repudiada por Japón y por Corea del Sur, se llevó a cabo en la antesala de la visita del presidente de China, Xi Jinping, a Estados Unidos, donde se reunió con el presidente Trump.

Corea del Norte, por su parte, afirma que fue provocada por los ejercicios militares que llevan a cabo Estados Unidos y Corea del Sur, los cuales ve como los preparativos de una invasión.

Estados Unidos ha estado incrementando la presión sobre China -un aliado histórico de Corea del Norte- para que ayude a reducir las tensiones en la región asiática.

Beijing, sin embargo, se ha mostrado renuente a aislar a su vecino.

China teme que si Corea del Norte se colapsa eso podría provocar una crisis de refugiados y llevar a que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se acerquen demasiado a la región.

Pyongyang ha estado observando detalladamente las acciones del presidente Trump, en particular el ataque que Washington lanzó contra las fuerzas sirias el jueves en la noche.

El ataque, el primero que ordena Washington contra las fuerzas de Bashar al Asad en los seis años de guerra en ese país, fue en respuesta por un ataque químico supuestamente llevado a cabo por el gobierno sirio.

Corea del Norte llamó el hecho “un acto intolerable de agresión contra un Estado soberano”, y dijo que el ataque mostraba que “el refuerzo de las defensas de Corea del Norte está justificado”.

La ONU prohibió a Pyongyang realizar cualquier tipo de prueba nuclear o de misiles, sin embargo, éste repetidamente ha violado las prohibiciones.

Y en una entrevista reciente, el presidente Trump indicó que Washington está listo para actuar sin la cooperación de Beijing.

Dijo Trump: “Si China no va a solucionar Corea del Norte, nosotros lo haremos”.