Parientes de Toledo dicen que mató al policía porque éste quería quitarle a su esposa.


 

Marcial Toledo, ciudadano hondureño, está desde esta semana en prisión, acusado de apuñalar a un agente de policía en plena estación de policía de la calle Raccoon.

Sin embargo la familia dice que no es el mismo de siempre. Su hija, Lilian Toledo, de 21 años, y su hijo, Dilfio Toledo, de 24 años, dijeron a los medios de comunicación, fuera de la sala de la corte que, debido a su lesión en la cabeza, su padre se está comportando de manera totalmente extraña.

A propósito, hablando de dicha lesión, la cárcel lo rechazó cuando lo presentaron para ponerlo en prisión preventiva ya que no tenía ningún formato médico-legal válido. Por lo tanto, tuvo que ser mantenido temporalmente de nuevo en custodia policial y llevado otra vez a la corte y luego escoltado de vuelta a prisión esta vez ya con con las formas jurídicas médica ya llenadas correctamente y de la manera que requiere la Ley.

Su hija afirma que el ataque ocurrió porque el policía asesinado por su padre, el agente policial PC Marvin Locke, había amenazado a su madre diciéndole que si ella no se iba a vivir con él, mataría a su padre Marcial. Según reiteran los parientes, el padre se enteró de las amenazas e inmediatamente fue a buscar al oficial, completamente furioso en medio de una gran borrachera.

El agente Locke, de 49 años de edad fue apuñalado varias veces por Toledo el pasado domingo delante de los otros policías que fueron tomados completamente por sorpresa en esa estación policial de la calle Raccoon. Locke murió poco después mientras recibía tratamiento médico de emergencia. Se supo que en el momento del ataque los policías no tenía armas a la mano, por lo que tuvieron que someter a Toledo con un bloque de cemento. Cuando Toledo acudió a la corte esta semana, no respondió a ninguna de las preguntas de la juez en ni español o inglés.

La hija afirma que, paradójicamente, nunca tuvieron la posibilidad de pedirle ayuda a la misma policía ya que precisamente tenían miedo de lo que podría pasar ya que Locke también era policía.