En Inglaterra denuncian a Whatsapp como herramienta clave para el terrorismo.


 

 

Después del ataque en el Parlamento británico esta semana, cuando un hombre atropelló a varias personas y acuchilló a un policía, el gobierno de Theresa May intenta dar con las razones para este ataque y al mismo tiempo también quiere ubicar las medidas que se podrían haber tomado para evitar el hecho.

En medio de esa búsqueda, el servicio de mensajería entre celulares denominado “WhatsApp” quedó en la mira desde que los medios de comunicación locales afirmaron que el agresor, el ciudadano británico convertido al Islam, Khalid Masood, envió un mensaje cifrado a través de dicha aplicación momentos antes de asesinar a cuatro personas cuando intentaba entrar al Parlamento en un ataque de 82 segundos que generó terror en el centro de Londres.

Debido a esta circunstancia, el gobierno inglés afirma que las empresas tecnológicas deben cooperar más con las agencias gubernamentales. De hecho, la ministra del Interior británica, aseguró que deberían dejar de ofrecer un “lugar secreto para que los terroristas se comuniquen” utilizando mensajes cifrados.

Pero no será fácil enfrentarse a las compañías de tecnología. En Estados Unidos, por ejemplo, algunos funcionarios del FBI intentaron lograr que las empresas locales brinden una manera de vulnerar el cifrado, negociaciones que se intensificaron desde un tiroteo masivo en San Bernardino.

Si bien la ministra dijo que “se está acabando el tiempo en que los terroristas usan las redes sociales como su plataforma”, también pidió la cooperación de los propietarios de aplicaciones de mensajería cifradas, como WhatsApp (de Facebook), alejándose de la propuesta de presentar nuevas leyes.

Cuando se le preguntó su opinión de las compañías que ofrecen servicios de mensajería cifrados de extremo a extremo, la ministra dijo: “Es totalmente inaceptable, no debería haber lugar para que los terroristas se escondan. Necesitamos asegurarnos de que organizaciones como WhatsApp, y hay muchos otros como ellos, no brinden un lugar secreto para que los terroristas se comuniquen entre sí”.

“Necesitamos asegurarnos de que nuestros servicios de inteligencia tengan la capacidad de involucrarse en situaciones como el cifrado de WhatsApp”, agregó.

El ataque del miércoles parece que reavivará el debate de la privacidad versus el secreto en Europa, especialmente después de advertencias de oficiales de seguridad sobre que los países occidentales se convertirán cada vez más en objetivos del Estado Islámico , a medida que el grupo pierde terreno en Oriente Medio.