Tras el escándalo, China reabre su mercado a la carne de Brasil.


Esta semana, según fuentes oficiales, China, que fue uno de los primeros países en suspender las importaciones de carne de Brasil tras el descubrimiento de una mafia que adulteraba el producto en ese país, decidió reabrir totalmente su mercado.

“China anunció hoy la reapertura total del mercado a las carnes brasileñas. Se trata de un certificado categórico de la solidez y la calidad del sistema sanitario brasileño y de una victoria de nuestra capacidad exportadora”, dijo el ministro brasileño de Agricultura, Blairo Maggi, en un comunicado.

China es uno de los principales destinos del alimento de Brasil, que es el mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo y el cuarto de carne de cerdo.

El escándalo por el hallazgo de productores de carne que sobornaban a supervisores sanitarios para poder vender carnes con plazo de validez vencido generó una grave crisis en Brasil y afectó la imagen del país en el exterior, ya que cerca de 20 países anunciaron restricciones al producto, provocando millonarias pérdidas al sector.

China era el mayor entre los países que adoptaron restricciones contra las carnes brasileñas, entre los que también destaca Hong Kong, otro importante importador.

Brasil inició rápidamente negociaciones con el gigante asiático para revertir las restricciones y finalmente consiguió hoy un anuncio que el Ministerio de Agricultura considera como un significativo éxito diplomático.

“La normalización del ingreso de la carne brasileña a China muestra el espíritu de confianza mutua entre los dos países y la disposición de dialogar con buena fe”, aseguró Maggi.

El ministro aclaró que China no había cerrado por completo su mercado a las carnes brasileñas pero sí adoptado medidas preventivas contra las plantas investigadas en Brasil para que tener “la oportunidad de ofrecer todas las explicaciones necesarias y garantizar la calidad de la inspección sanitaria”.

Desde el comienzo del escándalo, el Gobierno brasileño alega que la mafia desmontada solo compromete a 21 de los 4.383 frigoríficos del país y a 30 de los 11.300 fiscales sanitarios.

“Las autoridades chinas pidieron varias explicaciones y ahora les quedó muy claro que la investigación no es sobre la calidad de la carne brasileña sino sobre el comportamiento de algunas personas”, dijo el ministro, que el viernes había anunciado su intención de viajar a Pekín para reforzar las negociaciones.

Brasil temía perder gran parte de su mercado en China debido a que, además de restricciones, el gigante asiático abrió sus puertas a la carne de cerca de 60 productores australianos.

En Brasil solo hay 65 plantas autorizadas a exportar carnes a China, que el año pasado adquirió 2.000 millones de dólares del producto brasileño.

El ministro destacó que la calidad de la inspección sanitaria brasileña también fue certificada por Rusia y por Estados Unidos, este último uno de los países con mayores exigencias fitosanitarias y que anunció que no pretende embargar la carne brasileña pero sí mejorar su inspección.

Sobre las conversaciones con Hong Kong, Maggi dijo que Brasil ya envío toda la documentación solicitada por el país asiático y esperan “resolver el asunto en las próximas horas”.

Según estimaciones oficiales, tras el escándalo, las exportaciones de carnes de Brasil cayeron desde los 63 millones de dólares diarios a 74.000 dólares y la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA) estimó hoy que los exportadores de carne de pollo y de cerdo perdieron al menos 40 millones de dólares en una semana.

El escándalo afectó rápida y severamente las exportaciones brasileñas y obligó a empresas como la JBS, una de las mayores productoras mundiales de carne, a paralizar su producción por tres días para adecuarla a la caída de la demanda.