FMI: Incertidumbre afectará la economía de América Latina y el Caribe


La incertidumbre por posibles cambios en la política comercial y migratoria de Estados Unidos bajo Donald Trump hará que América Latina y el Caribe tengan en 2017 una recuperación económica “más floja” de lo previsto, de 1,2%.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un eventual estímulo por una mayor demanda del mercado interno estadounidense se vería contrarrestado por un aumento generalizado de tasas de interés y “la incertidumbre en torno a posibles cambios en la política comercial y migratoria de Estados Unidos”.

En su última edición del Panorama Económico Mundial, de octubre pasado, el FMI había estimado que la región crecería 1,6% en 2017, pero al revisar los números, hace una semana, había reducido en 0,4 punto porcentual esta expectativa, reseñó AFP.

El director del Departamento del Hemisferio Occidental en el FMI, Alejandro Werner, dijo que la entidad considera la posibilidad de un “endurecimiento de la política monetaria más rápido de lo previsto debido al fortalecimiento de la demanda interna y presiones inflacionarias”.

Sin embargo, persisten las incertezas ante la perspectiva de una inminente retirada de Estados Unidos de la Asociación Trans Pacífica (TPP) y el propósito adelantado por Trump de renegociar los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del que México forma parte.

Para Werner, la salida de Estados Unidos del TPP representa más la desaparición de elementos positivos que un impacto negativo en sí mismo, pero será necesario acompañar la situación del TLCAN.

En sintonía con ese cuadro, el FMI revisó a la baja sus perspectivas del desempeño económico de las principales economías de la región.

El mayor recorte de expectativa entre los principales actores de la región se verificó en México, donde el FMI prevé para 2017 un crecimiento de apenas 1,7%, siendo que en octubre esa expectativa había sido de 2,3%, una reducción de previsión de 0,6 punto porcentual.

“La reducción de la tasa de crecimiento de México 1,7%, aún en un entorno en el cual estamos aumentando la tasa de crecimiento esperado para Estado Unidos indica que los efectos de esta incertidumbre sobre la inversión en México está siendo negativo ya para el 2017”, dijo Werner.

En su blog en el sitio web del FMI, Werner había señalado que la economía de México está “entrando en un terreno difícil. Las perspectivas están empañadas por la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos”.

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A continuación lo que señala Werner en su sitio web:

La economía de México continúa creciendo moderadamente, pero está entrando en un terreno difícil. Las perspectivas están empañadas por la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos, la cual, sumada a las condiciones financieras más restrictivas, frenará la actividad económica. Para mantener la confianza del mercado y situar la deuda pública firmemente en una trayectoria descendente, es importante perseverar en la consolidación fiscal. Si bien la inflación ha estado aumentando tras la marcada depreciación del peso y el incremento de los precios de bienes energéticos, el endurecimiento de la política monetaria debería ayudar a mantener bajo control las expectativas inflacionarias. En adelante, un mayor endurecimiento solo será necesario para evitar efectos de segunda ronda, ya que el repunte de la inflación debido al aumento de los precios relativos de bienes transables será pasajero.

La actividad económica en América Central y la República Dominicana ha estado respaldada por el crecimiento más dinámico en Estados Unidos, aunque el aumento de las tasas de interés mundiales y una apreciación del dólar plantean riesgos a la baja, sobre todo para los países cuyos tipos de cambio no se deprecian con respecto a la moneda estadounidense. La inflación está en un nivel bajo, de 2¼ por ciento, y las posiciones externas son sólidas en vista de los precios aún bajos de las materias primas y un mayor flujo de remesas hacia algunos países.

Las perspectivas para la región del Caribe están mejorando, y para 2017 se proyecta un crecimiento moderado. El crecimiento en las economías que dependen del turismo estará respaldado por el mayor crecimiento previsto en Estados Unidos, en tanto que los exportadores de materias primas se beneficiarán del nivel algo más alto (aunque todavía bajo) de los precios de las materias primas, en especial el petróleo. La región sigue enfrentando varios riesgos, como el retiro de las relaciones de corresponsalía bancaria y un mayor grado de incertidumbre en torno a las políticas en Estados Unidos.

En medio de condiciones externas cada vez más volátiles, la flexibilidad cambiaria le ha reportado marcados beneficios a la región y debe seguir siendo la primera línea de defensa ante los shocks. Los firmes marcos de política monetaria en la región sirven para limitar el efecto de traspaso de los tipos de cambio a los precios al consumidor. Las prácticas sólidas de gestión de riesgo y las políticas que facilitan el saneamiento de los balances corporativos también son cruciales para reducir las vulnerabilidades derivadas de las condiciones financieras mundiales menos favorables y las bruscas fluctuaciones de las monedas.

Los países deben seguir recurriendo al espacio del que disponen para calibrar el ajuste fiscal, ya que se prevé que los precios de las materias primas continúen siendo bajos en comparación con sus niveles históricos, a pesar de su reciente repunte. El ritmo de ajuste necesario dependerá de los niveles de deuda y las presiones del mercado. Aparte del ajuste en materia de política macroeconómica, las reformas estructurales —como la reducción de la informalidad y los trámites burocráticos, la mejora de la calidad de la infraestructura y el refuerzo de la educación y el Estado de derecho— son esenciales para apoyar el crecimiento a mediano plazo.