Red de corrupción de Odebrecht tenía una firma en Belice


El escándalo de corrupción y sobornos que rodea a la constructora brasileña Odebrecht se extiende por varios países de América Latina e incluso de África. Belice no quedó fuera del alcance de esta red de irregularidades que ha puesto en evidencia una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Unos 788 millones de dólares fueron pagados en sobornos en unos 12 países en relación con más de 100 proyectos. Países como Angola, Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú y Venezuela destacan en la lista.

Belice aparece en las investigaciones por ser uno de los lugares hacia donde Odebrecht canalizaba operaciones con sus compañías relacionadas.

Lo que en Estados Unidos se indaga apunta a que compañías relacionadas con Odebrecht ofrecían pagos y sobornos a funcionarios en distintos países para obtener licitaciones y contratos. Para adelantar tales prácticas la empresa tenía una estructura de trabajo en tres continentes.

Dicha estructura incluía a cinco compañías, dos de las cuales estaban afiliadas directamente con el holding brasilero, mientras que el resto operaban como firmas fantasmas a través de las cuales Odebrecht operaba, incluso con pagos no registrados desde cuentas de Nueva York, para sus sobornos. En esta parte de la historia aparece Belice.

Las cinco compañías detectadas son la Constructora Norberto Odebrecht, de Brasil; Braskem S.A., de Brasil; Smith & Nash Engineering Compan, de Islas Vírgenes Británicas; Golac Projects and Construction Corporation, de Islas Vírgenes Británicas; y Arcadex Corporation, de Belice.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos divulgó la información del caso y Odebrecht anunció la firma de acuerdos de compromiso de pago de multas por unos 2.047 millones de dólares a los gobiernos de EEUU, Brasil y Suiza para compensar los actos ilícitos por los que se le investiga en los tres países.

En Brasil, esos actos ilícitos empezaron en 2003 y continuaron hasta 2016, periodo en el que Odebrecht pagó en su país “aproximadamente 349 millones de dólares en sobornos corruptos hechos a partidos políticos, funcionarios extranjeros y sus representantes”.