Formaciones geológicas de Belice ayudan en estudio de huracanes


Estalagmitas formadas en una cueva en Belice han servido para determinar la ruta de desplazamiento que los huracanes han tenido en el pasado, base para proyectar el curso que tendrán a futuro.

Un estudio publicado en Scientific Reports muestra así que los huracanes se desplazarán en el futuro con mayor frecuencia hacia la costa noreste de Estados Unidos debido al cambio climático producido por las emisiones de combustible fósil.

La agencia AFP hace un reporte sobre esta investigación, en la cual se analizó  la composición química de las estalagmitas de una caverna en Belice, gracias a lo cual los investigadores reconstruyeron las incidencias de la precipitación lluviosa provocada por los huracanes en el pasado, hasta hace 450 años.

 

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La lluvia de los huracanes deja rastros de una peculiar conformación química, reconocible con facilidad porque se preserva en la estalagmita al crecer por fuera de los depósitos dejados por las gotas de agua.

Los datos muestran que el promedio de huracanes sucedidos en ese sitio de Belice decreció mientras se hacían más frecuentes en lugares como Bermuda y Florida.

“Esta información muestra que los huracanes atlánticos se están moviendo hacia el norte”, indicó un comunicado de la Universidad de Durham, cuyos investigadores contribuyeron al estudio.

Cambio climático

A medida que el planeta se ha calentado en los últimos siglos, los huracanes atlánticos se han ido moviendo gradualmente rumbo al norte desde el oeste del Caribe, indica el estudio.

Esta tendencia continuará si la Humanidad sigue lanzando hacia la atmósfera gases que provocan efecto invernadero.

“Nuestros resultados sugieren claramente que en el futuro las emisiones causarán con más frecuencia ciclones tropicales que impactarán en los centros financieros y poblacionales del noreste de Estados Unidos”, añade el equipo de investigadores.

Los huracanes que se desplazan hacia el norte son de un tipo particular, tormentas de larga duración formadas cerca de las islas de Cabo Verde, en la costa oeste de África.

En la medida que los niveles de dióxido de carbono (CO2) se incrementaron en la atmósfera desde los tiempos de la Revolución Industrial, se ha expandido la circulación tropical atmosférica ecuatorial denominada célula Hadley, indicó el equipo.

“Esto sugiere que desde finales del siglo XIX, las emisiones humanas se convirtieron en el factor tras los desplazamientos de los huracanes, al alterar la posición de los sistemas globales climáticos”, agrega el documento.

“Si continúan como está previsto las tendencias de las emisiones de dióxido de carbono y de aerosoles industriales, los huracanes se desplazarán más hacia el norte, aumentando los riesgos para la costa noreste de Estados Unidos”, indica el estudio.

En 2012, el huracán Sandy causó inundaciones de tres metros en las costas de Nueva York y Nueva Jersey, tras pasar por el Caribe.

Con pérdidas calculadas en 71.000 millones de dólares y 157 muertos en Estados Unidos, Sandy es considerado el segundo huracán más costoso de la historia estadounidense, luego de Katrina, que devastó la Costa del Golfo de México en 2005.

El estudio indica que el movimiento hacia el norte de los llamados huracanes de Cabo Verde no significa que habrá menos tormentas en las costas caribeñas.

Las tendencias

Una segunda categoría de huracanes de menor duración que se forman en la cuenca del Caribe y tocan tierra con mayor rapidez, podrían inclusive volverse aún más fuertes.

“El número de estas tormentas puede incrementarse en la medida que sigan aumentando las temperaturas de la superficie del mar Caribe”, así como también su fuerza, dijo a AFP Lisa Baldini, de la Universidad de Durham, autora principal del estudio.

“Estas tormentas generadas en el Caribe están ampliamente reemplazando a las tormentas de Cabo Verde, que se están redireccionando hacia el norte” añadió.

En diciembre del año pasado, la inmensa mayoría de la comunidad internacional firmó el Acuerdo de París sobre cambio climático para tratar de limitar el aumento de la temperatura del planeta a dos grados centígrados respecto a la era pre-industrial.

Esto se lograría bajando drásticamente las emisiones causadas por el uso de carbón, petróleo y gas, y optando por fuentes de energías renovables como la solar.