Corrientes migratorias determinan a Belice


A lo largo de la historia de Belice se han propiciado fuertes corrientes migratorias, que la convierten en la nación que es hoy.

Con orígenes maya más la influencia de la colonización española, y luego de la presencia británica, Belice se erige como un país con una población diversa, alimentada por la llegada de personas con múltiples orígenes, que han terminado por influir en la cultura y en la idiosincrasia nacional.

Se estima que en el país habitan unas 372 mil personas, de las cuales cerca de 35 mil forman parte de pueblos indígenas originarios como los maya, los maya q’eqchí y los mopán, así como los garifuna, que se formaron con la llegada de africanos al continente.

La masa de beliceños se nutre también de los distintos segmentos de inmigrantes de diversos países, que alcanza actualmente a 14,8% de la población total del país.

En la década de los 50 se registró el ingreso de decenas de comunidades menonitas que se desplazaron desde México hasta Belice, hacia el distrito de Orange Walk, donde fundaron sus asentamientos.

Desde los años 80, Belice se ha convertido en la nación de Centroamérica que ha recibido mayores volúmenes de inmigrantes, según los reportes de la propia Organización de Estados Americanos (OEA).

Factores de peso

Las circunstancias políticas de la región y las guerras civiles que se vivieron en varios países circundantes, propiciaron el influjo de extranjeros al país.

Para el año 1993 se estimaban en cerca de 30 mil los inmigrantes que habían ingresado, en su mayoría provenientes de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, México y Honduras.

En 1995, alrededor de 9 mil inmigrantes fueron catalogados como refugiados.

Existía una política de puertas abiertas en Belice que aceptaba estos ingresos al país. La propia crisis económica que vivía la nación había provocado que muchos nativos emigraran hacia destinos como Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, por lo que quienes llegaban al territorio se incorporaban al deprimido mercado de trabajo como una mano de obra más barata.

En los años 90 también se reportaron otras corrientes migratorias hacia Belice provenientes de Taiwán y de la propia China continental. Estos grupos venían a reforzar anteriores ingresos de asiáticos al país, como los vividos hacia 1.800 y después de la Segunda Guerra Mundial.

Los datos

En el censo del año 2010 se identificó que 46.226 habitantes de Belice habían nacido en el extranjero. Estos datos mostraron que 41% de esta porción de inmigrantes tenía su origen en Guatemala, 15,2% en El Salvador y 15% en Honduras.

A pesar de los esfuerzos por regularizar la situación de los extranjeros, existe un flujo constante por las fronteras de personas que ingresan de manera ilegal, una práctica que se vincula con actividades irregulares e incluso delictivas.

Las autoridades buscan hacer estudios sobre la necesidad real del mercado de trabajo, especialmente en la agricultura, y mejorar las gestiones relacionadas con las entregas oportunas y controladas de permisos laborales temporales.

En 2014 se habían entregado 8 mil permisos para extranjeros que llegaban al territorio para trabajar en el sector agrícola

De allí que, en 2015, Belice firmó un acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones con el fin de mejorar el control de los flujos de extranjeros que ingresan al país con fines de trabajo.

Belice tiene un marco normativo que regula las entradas al país ya sea para visitantes o para quienes tramitan su residencia. Estas normas ofrecen opciones y facilidades para vivir legalmente en el territorio.

Con toda esta mezcla étnica y cultural, existe un dicho que determina a Belice: “All a we da wan”, “Todos somos uno”.